Estimados lectores que gran gusto me da escribirles una página más de nuestro periódico cristiano católico "KERIGMA" en donde, más que, escribir o redactar unas cuantas líneas, podemos descubrir que Dios toda la vida o mejor dicho cada vez que nosotros se lo permitamos (el) va a escribir recto sobre renglones torcidos. Claro está, nosotros somos esos renglones torcidos con todos nuestros actos, pero Dios que es setenta veces siete amor, escribirá con su pluma, sobre nuestra vida un final feliz.
Este es el caso de una persona de sexo femenino su nombre será ficticio, pero la enfermedad por la que tuvo que ser acompañada no será ficticia, se llama CÁNCER. Por lo que me ha contado después de una serie de sesiones en su casa a la cual he asistido por las tardes, he sabido que no existe solo una clase de cáncer; mejor dicho dependiendo de la parte del cuerpo donde se le localice así será el grado de esperanzas de continuar viviendo. Doña Diana (nombre ficticio) hace aproximadamente tres años empezó a sentir molestias en su costado derecho, al principio era leve el dolor, al transcurrir de los meses también empezó a fallarle el sistema respiratorio, le faltaba la respiración y la situación se complicaba cada día más. Vale la pena resaltar que en algunas ocasiones no se detectan nuestras enfermedades, yo diría por dos razones: la primera por el factor económico y la segunda por temor a lo que nos vaya a detectar los exámenes médicos. A todo esto, nuestra invitada se le iba complicando su estado de salud. Y así empieza su relato. "Fue un día martes si mal no recuerdo me encontraba recostada en el sofá, no aguantaba estar tanto tiempo en un solo lugar, me pasaba de la cama al sofá y viceversa pues el dolor era intenso (más, ese día). El corazón no me respondia normal el dolor en mi costado era más agudo, veía en mis hijos la preocupación a através de sus rostros, inclusive muchas veces notaba en sus ojos huellas que el llanto había marcado. A medio día tuvieron que sacarme de mi casa y trasladarme hacia Quetzaltenango, no sè porque entró en mí que me llevaran a ese lugar, habiendo médicos acá en Mazatenango; íbamos en bus particular, a medio camino quedé desmayada, después supe por mis hijos, que regresaron para Mazate, creyeron que eran los últimos momentos que me tendrían con ellos, no dandose por vencidos me internaron en un centro médico, era cuestión de vida o muerte, los médicos me recibieron y atendieron de emergencia al ver el estado delicado en que me encontraba. Ese mismo día me realizaron dos operaciones e iniciarón los análisis (exámenes de sangre completo, ultrasonidos y mucha observación médica. Así fué como me enteré que mi padecimiento se debía a una enfermedad mortal llamada CÁNCER HEPATICO, que es la mejor descripción de mi enfermedad, mi higado estaba siendo cubierto por tal enfermedad. Luego de un largo tratamiento, de haber asistido al INCAN en la ciudad capital, recibí más de ocho quimioterapias y otras operaciones. Había algo por lo que luchaba; este reto contra la muerte; eran mis hijos pero me preocupaba mas el pequeño de todos. Ellos, mi familia, fueron mi fuerza para no desistir y con la ayuda de DIOS hoy sigo aquí." Querido lector en la carta a los Hebreos 11;1 Jesucristo nos dice: Tener fé es tener la plena seguridad de recibir lo que se espera; es estar convencidos de la realidad de cosas que no vemos. Y en el versículo 2, nuestros antepasados fueron probados porque tuvieron fé. Cuando sientas que todas las puertas se te cierran, piensa que siempre hay una ventanita abierta esa ventana es Dios, el escribió en la vida de Diana algo hermoso. Cree, ten fé en Dios porque el continua escribiendo recto en renglones torcidos.
POR KEVIN SANTOS
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